chica sonriente
desarrollo personal

La vida te puede cambiar para bien

Por eso nunca digas, nunca jamás. Y nunca pienses o quieras decidir por los demás. ¿Por qué te digo esto? Porque no siempre acertamos con nuestras suposiciones sobre lo que necesitan las otras personas.

Te pongo un ejemplo. Yo misma. Desde fuera nadie hubiera dicho en aquel momento que un giro de 180° estuviera dentro mis planes, que me faltara algo, que estuviera buscando algo, que no estuviera satisfecha. Es que de verdad lo tenía todo. Al menos a primera vista.

Y mira tú, bastó una conversación algo liviana y la mención de una empresa que me dejó con la boca abierta. Bastó descubrir lo que tienen en mente para que despertara en mí lo que primero fue curiosidad, después me hizo fantasear, y terminó con un sí, esto tiene mucho sentido. Esto es distinto. Con esto puedo dejar una huella, puedo ayudar a otras personas a vivir mejor-  aunque te suene idealista. Y me dije, a partir de ahora cambiamos el disco, Diana, se trata de dar, de compartir, de mostrar y guiar. Y quiero ser parte de esa visión.

Y cambié todo. Trabajo por vocación. Estrés por dedicación. Conformismo por crecimiento.

Los que me conocen un poco saben que me apasiona viajar, los idiomas, conocer otras culturas y conectar con aquellos, que igual que yo, son emprendedores, se sienten inspirados por la naturaleza, por la creatividad, por todo lo que va más allá de lo material. Me gusta la belleza pero no de bote, sino esa que se escapa por la mirada, la sonrisa y los objetos o lugares que tienen algo que contar.

Si te digo que yo no te ofrezco una cremita y que no te vendo una dieta para adelgazar, que no “trabajo” para hacer ventas, créeme, te estoy diciendo la verdad. Vivo lo que me gusta defendiendo la transparencia, disfrutando de poder dedicarme a algo en donde hay mucho por informar y aclarar; una ocupación que me permite vivir tranquila. Sí, tranquila, bajar el ritmo loco, ver crecer a mis hijos, cambiar de lugar cuando quiero y estar en contacto con la gente que resuena conmigo.

Ni más, ni menos – sino más bien, mucho, pero que mucho.

Si realmente has llegado a leer hasta aquí y crees que aún puedes hacer algo más, algo mejor o distinto, te invito a que hablemos y ver si esto también te cambiaría la vida.

Diana

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